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martes, 18 de agosto de 2009

Jama y Libertad

Conocí al poeta Jorge Salcedo en Nueva York el pasado marzo. Me pareció un ser humano excelente entonces y ahora lo confirmo. Apoyo 100% su iniciativa de denunciar los atropellos a un ciudadano cubano de a pie. Sé que son muchos, pero por alguno se ha de empezar. Muchos disfrutaron sobremanera los videos, creo que es momento de verdaderamente demostrar nuestro metal y darle la mano a este pobre hombre. Desde ahora gracias en nombre de Juan Carlos González Marco (Pánfilo).

Por favor diríjanse al blog de Salcedo para cualquier sugerencia y demás y de esa manera se mantiene todo organizado en un mismo lugar. Desde ahora gracias en nombre de Juan Carlos González Marco (Pánfilo).
Gracias Jorge por tan noble iniciativa
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Preparativos de Campaña

Lo que sigue a continuación es un esbozo de Propuesta abierta a ser discutida y re-formulada por quienes quieran participar, muy especialmente la comunidad de blogeros cubanos, dentro y fuera de Cuba. La intención es diseñar una Campaña que responda adecuadamente a la injusta condena de Pánfilo y al acto de intimidación colectiva cifrado en esa condena. Agradezco de antemano las sugerencias y la difusión del proyecto, y el apoyo de Enrique del Risco y Alexis Romay, quienes han colaborado conmigo en la elaboración del mismo.

Jama y Libertad

Juan Carlos González Marco, alias Pánfilo, fue condenado en La Habana a dos años de prisión. Su delito no fue, como pretendió el tribunal, estar diez años sin trabajo o ser un peligro social, sino haber dado un testimonio efectivo sobre la crítica escasez de alimentos que vive Cuba hoy.

Es cierto que la escasez de alimentos ha sido un mal endémico en nuestro país durante los últimos 50 años. También es cierto que muchos cubanos han llegado a pasar hambre en épocas recientes. Pero el problema de Cuba no es, nunca ha sido el hambre. El problema de Cuba es que sus ciudadanos no pueden hablar del hambre ni de ningún otro aspecto de sus condiciones de vida de manera pública y honesta.

Cuba necesita jama y necesita libertad. La libertad no es un lujo que uno se da cuando hay jama.
La libertad es la posibilidad de producir y consumir jama, y todo lo demás. Es imposible resolver la escasez de comida o cualquier otro problema si la sociedad no puede ni siquiera expresarlos y proponer sin temor sus posibles soluciones.

Lanzamos esta campaña por la libertad de Pánfilo asumiendo en ella también la defensa de los cubanos a expresarnos libremente sobre nuestra situación. Pánfilo lo hizo frente a una cámara en estado de embriaguez. Nosotros vamos a hacerlo con suficiente sobriedad en todos los lugares públicos, dentro y fuera de la isla.

Podríamos nuevamente recoger firmas, protestar o recabar la solidaridad de la opinión pública internacional. Todo ello es necesario, pero sentimos que este acto de intimidación del gobierno también precisa otra respuesta. Por eso hacemos un llamado a todos los cubanos a realizar una acción pública, individual o colectiva, reclamando la libertad de Pánfilo. Ese acto será en sí mismo la mejor forma de reclamar el derecho de los cubanos a la libertad de expresión.

Que cada cual elija su estrategia de acción y el mejor modo de documentarla. Nuestra campaña va a ser un testimonio de la solidaridad de los cubanos frente a la injusticia y de nuestra decisión a no dejarnos intimidar.

De manera paralela, vamos a hacer una colecta benéfica para ayudar a Bertha Marco, la anciana madre de Pánfilo. Este es un acto humanitario, sin motivaciones políticas. La colecta se realizará habilitando una cuenta en PayPal o MoneyBookers a nombre de una persona cuyo nombre haremos público próximamente y haciendo entrega del dinero a la madre de Pánfilo, ya sea personalmente o a través de una transferencia electrónica.

La campaña dará inicio el próximo 24 de agosto. Las fotos, videos, grabaciones y demás materiales que documenten la acción pública, los pueden enviar a jamaylibertad@gmail.com.

lunes, 2 de marzo de 2009

Desde una esquina en New York

Por Ley Martinez
Marzo 2 del 2009

Cuando mi novia me propuso la idea de ir a la demostración cívica frente a la sede cubana a la ONU en la ciudad de New York, confieso que mis palabras fueron en alusión a su estado de salud mental, ya que entre la crisis y el escaso monto de tiempo disponible que teníamos, la propuesta no dejaba de ser descabellada, aunque aventurera y posible, pero su mirada de asombro salpicada con un “topping” de reproche al cuestionarme de manera jocosa y sarcástica mis reales convicciones, luego de haber escrito casi una decena de artículos sobre el tema Cubano, me convenció a ser parte de su immediato plan.

Me informé sobre este evento “Cuba: ¡Cambio Ya!” el cual sería como un rebote geográfico-temático de las manifestaciones realizadas previamente en Madrid y Barcelona, el joven escritor Alexis Romay se aventuró en la nada fácil tarea de la convocatoria y la organización, y con el conocimiento del nivel de sacrificio personal, familiar e incluso profesional que este tipo de evento requiere, no vaciló en hacer secuela de este mensaje democrático, cívico, unificador y patriótico que invitaba a todo aquel cubano o ciudadano del mundo, de diversas tendencias ideológicas, sociales, sin caer en derechismos ni izquierdismos, sin importar brechas generacionales, experiencia u orientación, simplemente buscando un dominador común en nuestras teorías: democracia y libertad para Cuba, respeto a los derechos Humanos del pueblo cubano y por ende el fin de 50 años de dictadura y represión, convocar a elecciones libres y pluripartidistas, liberación de los presos políticos y consenso de unidad para alcanzar estas metas. Simple. Lo que cualquier ciudadano común (o con sentido común) pudiera desear, para cualquier país. Simple, a veces.

Con el viaje relámpago de dos días a la Urbe, no teníamos mucho tiempo que perder, y nos dedicamos a adentrarnos a calles y avenidas de la ciudad donde el nivel turístico suele ser mínimo, así palpamos mejor el “feeling” de ir descubriendo peatonalmente una ciudad que puede acogerte de la manera más rica y agradable, si la dejas. Y la dejamos, y al paso íbamos conversando, sin decidir donde aplacar el hambre que asomaba, y la necesidad de guarida secular que provoca el frio. Decidimos probar un restaurante árabe, acogedor y pintoresco que nos regalaba aromas seductores del arte culinario. No nos equivocamos, la cena fue espectacular, el hambre saciada y el vino fue el antídoto a las bajas temperaturas de media noche. El sábado termino tarde, seguros, contentos y cansados regresamos a casa.

La mañana del domingo llegó y con ella el día.
Nos embarcamos para la ciudad con la idea de almorzar por las calles aledañas al lugar de reunión, ya con la mochila a mi espalda, ya listos para volar esa misma tarde a Miami.

Luego de varias llamadas a Alexis y dejándole saber que ya estábamos en frecuencia mental y objetiva para materializar la idea, llegamos a la esquina de Lexington y la 38, frente a nos, el edificio pardo donde residen los representantes de un sistema totalitario, el cual este tipo de ejercicio democrático de protestar es símbolo (o síntoma) de una “enfermiza” libertad de expresión, inadecuada para su modus operandi.

Apenas eran las 12 y 30 pm, en el lugar indicado fuimos recibidos por un pequeño grupo de ex presos políticos que se asombraron de nuestra travesía sólo para cumplir el objetivo de participación física, ya se entrecruzaban las preguntas comunes: - ¿Qué tiempo llevas aquí?, ¿de qué parte de Cuba eres?, mientras más llegaban, más se cuajaba el potaje generacional que pretendía la idea original, donde no importaba si estuvieras o no a favor del embargo, si botaste por Obama o McCain, si viajas o no a Cuba, si sufriste prisión por 15 años o llegaste en balsa, si saliste en el 59 o te sacaste el bombo hace 5.

A la 1 y 30 PM había jubilados, artistas, intelectuales, amas de casa, reporteros, jóvenes, viejos, niños. Comienza oficialmente la protesta pacífica con el canto del Himno Nacional Cubano acompañado (a lo latin jazz) por Paquito D’Rivera, luego Salcedo lee el Manifiesto de New York y minutos después Alexis le “refresca la mente” a los vecinos de la acera del frente sobre los estatutos de la declaración universal de los derechos humanos. Pancartas y gritos de libertad, (gritos que fueron casi monopolizados en su totalidad y con toda razón por los más “marcados” si se quiere decir, los ex presos políticos, quienes han pasado la mayor parte de sus vidas, en la cárcel y en el exilio. No se les puede frenar ese impulso de desgalillarse y rozar esa folklórica, clara y directa manera de proyectar sus mensajes, casi todos enviados al intermitente dictador decadente que aparece y reaparece en escena como un hechicero salido de un filme de Harry Porter.

Por otro lado los representantes de generaciones más jóvenes nos dedicábamos a enfatizar el aspecto de los derechos humanos, la liberación de Biscet y demás presos políticos, el cese de la persecución a los disidentes y el fin del sistema totalitario permitiendo elecciones democráticas y el ejercicio de las libertades socio-políticas del individuo y la sociedad en general. Pero ambas partes conglomeraron armónicamente en aquel espacio, tan diversa en ideas y opiniones como la Cuba que pedimos.

En la esquina adyacente se encontraban unos representantes de apoyo al gobierno cubano y al “proceso revolucionario” nada evolutivo que perdura en Cuba después de 5 décadas. Banderas de México, Puerto Rico, Angola y otras más se notaban ondeando. Varias caras ajenas a nuestra realidad se desbocaban pidiendo la libertad de los 5. (Que a mi juicio de espectador y luego de hacer un análisis sobre como reaccionaban los nombrados contra-manifestantes) dudo mucho que la mayoría supiera a ciencia cierta sobre el caso de los espías de la red-avispa. Sólo se limitaban al mismo caduco discursillo panfletario sobre la Revolución y sus “logros” en la medicina y la educación, desteñido argumento que se desvanece cual maquillaje cuando la sabemos del control individual sobre cualquier acto de expresión libre, o de cómo el precio de la educación supuestamente gratis, suele ser más alto que 5 carreras en Harvard, si no tomamos en cuenta el aspecto monetario, el cual carece de importancia ante el aspecto de la libertad y síndrome de paternalismo estatal que ejercen en los estudiantes desde los primeros años de educación. Sobre la medicina mejor no comentar, si es verdad que puede operarte gratis, también es verdad que un hombre sano como mi abuelo no hubiera muerto en 1986 si antes le hubieran realizado los análisis pertinentes, o tal vez mi primo Lester Morffi hoy supiera de antemano que es alérgico a la penicilina, si en 1981 a alguna enfermera o médico de la potencia médica se le hubiese ocurrido hacerle la prueba de alergia antes. Y no es que no sucedan errores y malas prácticas en países democráticos, es el hecho de que después del dolor, no hay donde dirigirse para canalizar y resolver legalmente estas negligencias. Pero bueno, ya esto es más que conocido.

Fueron casi dos horas de risas, llantos, abrazos, saludos, encuentros y reencuentros, gritos de indignación, mensajes justos y democráticos, como la misma idiosincrasia cubana, tan diversa y contrastante, a veces rozando la contradicción, a veces sólo respirando por la herida, a veces evitando la total resignación, terminamos adaptándonos cada vez a la nueva vida, sin olvidar el compromiso que llama de nuestro lugar de origen, compromiso de escuchar esas voces que casi nadie escucha o quiere escuchar, voces mucho más valientes que la de nosotros ayer. Sin menospreciar nuestro derecho a protestar y pedir por ellos desde un lado más seguro y bajo el manto de la democracia (manto que cubría también a los del lado contra protestante, toque de ironía muy común en estos casos). Continuamos la protesta con dignidad y haciendo caso omiso a las provocaciones de los “revolucionarios de la otra esquina”, en la acera de la Sede se veían caminar individuos que a pesar de sus vestuarios y atuendos de camuflaje nativos newyorkinos, no podían disimular su naturaleza de “seguroso“ oficial, reportando quien o quienes estábamos allí, para ejercer cierta intimidación, como para cobrárselas luego. (ay qué miedo)

La mejor sensación de haber ejercitado algo justo y de hacerlo en un orden democrático y cívico la sentí cuando acabado el evento, nos fuimos un grupo de nuevos/buenos amigos a un café que quedaba justo en el trayecto donde se encontraban los “revolucionarios”. Alexis y su esposa Valerie, Juan Carlos y Ada (a.k.a. Hada) Ernesto y su Novia, Niurki y Yo atravesamos el lugar con la mayor tranquilidad que se pueda tener, sólo quedaban remanecientes ejemplares (no cubanos) con fotos de Fidel y el Che, mirándonos casi atónitos. Habíamos terminado nuestra tarea, bien cumplida, digna de comentarla con café y argumentos, pros y contras, digna de darle la merecida responsabilidad de haber sido la culpable del renacer de nuevas y sumamente apreciadas amistades y ser testigo de la descompresión mental y física del organizador, mientras su organismo iba acomodándose al alivio.

A las 6 pm, luego de la siempre extensa despedida a lo cubano, tomamos un taxi para el aeropuerto, con una sonrisa en los labios, ya sin cuestionarme (jamás) si mi novia estaba loca de remate por aquel viaje de ida por la vuelta, el buen sabor de boca que nos había dejado aquella experiencia, sumando los restaurantes visitados, los paseos a la deriva urbana, el encuentro con amigos, la realización de la protesta cual objetivo principal de la visita, todos lo llevábamos en la conciencia y en los poros, con un éxtasis contagioso que no queríamos dejar escapar, con la inexplicable y confortable sensación que deja el saber que se ha hecho algo justo, que se ha aportado un ápice a favor de nuestras convicciones, aprobadas o no por los demás, son nuestras, y necesitaban ese embrague, esta vez desde una esquina en New York.

©Ley Martinez, 2009

martes, 17 de febrero de 2009

Declaración de Nueva York by Alexis Romay



La Revolución Cubana acaba de cumplir medio siglo en el poder. Fue un movimiento que tuvo en sus inicios el respaldo mayoritario de la población, pues significaba entonces el fin de una tiranía y la promesa de recuperar la República, con su constitución, sus leyes, su sistema democrático.

Pocos sospecharon entonces que aquel enero se iniciaba la destrucción de la República; la suspensión definitiva de la Constitución del 40, de las elecciones libres, de las libertades básicas; los fusilamientos tras juicios sumarios y la violencia de las turbas en mítines de repudio; la ilegalización de todas las asociaciones políticas, económicas, educativas, sociales y culturales independientes del estado y del partido único; el control absoluto de la economía desde el poder como el más efectivo instrumento de sometimiento de la población; la eliminación de la prensa independiente; la división de las familias; el exilio y el presidio político más numerosos de nuestra historia; la implantación de un sistema totalitario que permitiría al nuevo caudillo imponer su voluntad en el país por los próximos 50 años.

Ningún demócrata auténtico va a celebrar medio siglo de totalitarismo en Cuba. Eso es y eso ha sido la Revolución Cubana. Lo que sí vamos a celebrar en las calles de Nueva York, como nuestros compatriotas ayer en Madrid y en Barcelona, es nuestra voluntad de ponerle fin a esa infamia.

Nuestra protesta en Nueva York es la continuación y el preámbulo de otras, parte modesta de un movimiento que toca a los jóvenes y también a los veteranos de la lucha anticastrista, que crea y recrea sus vínculos en la diáspora y en la isla, en la realidad virtual y en las calles de Europa, de América, de Cuba, y que no va a detenerse hasta tocar la libertad.

Éste es un llamado al castrismo a respetar los derechos de todos los cubanos, como individuos y como pueblo. Pero es también una señal inequívoca de que no vamos a resignarnos a vivir sin ellos. Vamos a conquistar los derechos, independientemente de la voluntad del castrismo.

A los gobiernos democráticos del mundo, les recordamos que la solidaridad con Cuba no puede ser a expensas de nuestro propio pueblo. No se puede defender la soberanía de Cuba sin defender las libertades básicas de los cubanos para ejercerla. Soberano es el pueblo, no un caudillo, no un partido.

Para los demócratas cubanos, la hora del aislamiento va llegando a su fin. Por una Cuba democrática nos vamos a pronunciar en Nueva York los cubanos y también nuestros amigos de otras nacionalidades, hombres y mujeres libres de las más variadas edades, religiones y razas, de cualquier orientación sexual, ideológica o política, sin necesidad de ocultar ni disimular nuestras diferencias. Con ellas cabemos todos en una Cuba libre, independiente y democrática.

¡Patria y libertad!

CONCIERTO DE ARANJUEZ - ADAGIO- DE JOAQUIN RODRIGO. INTERPRETADO POR NARCISO YEPES. MI PREDILECTA

Banderas Blogueras por la Libertad

Banderas Blogueras por la Libertad
En el malecón habanero (Foto de Margarita García Alonso)

Sigue aumentando la cifra de banderas blogueras (Foto de Margarita García Alonso)

Nadie Escuchaba

EL DEBATE DEL SIGLO.. MAS CANOSA Y ALARCON... LA VERDAD SIEMPRE SOBREVIVE.. GRACIAS MAS CANOSA